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La herencia natural escocesa se encuentra amenazada y la industria del turismo de naturaleza, también. Esto se debe –entre otras causas- al reciente envenenamiento de algunas especies que habitan las Tierras Altas de Escocia, lo que ha causado enormes pérdidas económicas. Concretamente, se han perdido catorce milanos reales y cinco gavilanes en un área de dos millas cuadradas en Ross-Shire.

Las aves constituyen una de las especies más apreciadas en Escocia. Entre ellas, el alcatraz común, el águila real –que es casi un símbolo nacional-, junto con el águila de cola blanca, el águila pescadora o el milano real. Varias de ellas han sido recientemente reintroducidos en Escocia después de haber sido perseguidos hasta la extinción.

También pueblan la región especies terrestres como perdices, liebres y armiños las que afortunadamente por ahora parecen fuera del peligro de sufrir los recientes envenenamientos registrados. La policía está en alerta y se ha ofrecido una recompensa para tratar de encontrar a los culpables de estos hechos. Estos hechos hacen que el turismo se retraiga, con la consiguiente pérdida de ingresos, imprescindibles en regiones donde las oportunidades de trabajo no abundan.

Escocia fue siempre un destino de turismo de naturaleza de primer nivel y estos hechos atentan contra ésta tradición. Además del daño ambiental y de la fauna local, los turistas que dejan de elegir Escocia, tal vez encuentren nuevos sitios de interés y se pierdan para siempre.

La Policía Escocesa –con su Unidad Nacional para el Crimen contra la Naturaleza- está trabajando junto con las autoridades de la Herencia Natural Escocesa para combatir estos sucesos, además de contar con el apoyo de la Asociación pro lucha contra los Delitos contra la Vida Silvestre de Escocia (PAWS).

Vía: Scotsman
Imagen: La Capital