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Los partidos de fútbol comenzaron siendo una diversión, y por qué no decirlo, en la actualidad tienen mucho de negocio. El caso es que casi siempre sucede que más allá de las sospechas no se puede demostrar nada, y no porque no se investigue. Algo así es lo que pensaron ayer todos los que estaban viendo el choque amistoso entre las selecciones de Nigeria y Escocia, que terminaría igualado en dos anotaciones por bando.

Más allá de eso, lo que resulta extraño es que el combinado europeo se puso en ventaja por 2 a 0 cuando promediaba el encuentro, prácticamente sin haber pateado a la portería adversaria. En efecto, los dos goles se los había hecho a sí mismo Nigeria, con una situación realmente escandalosa del portero entre medio, tomando el balón en un tiro de esquina y casi que empujándolo el mismo a la línea de gol.

Aunque en ese momento el árbitro decidió anular por ningún motivo aparente, la sensación que quedó en el ambiente es que estaba todo preparado para que se produjera una igualdad entre ambas selecciones, algo que a la postre terminaría sucediendo en el famoso estadio de Craven Cottage en Londres, la casa del Fulham de la Premier League.

Fue tal el bochorno, que por estas horas incluso se ha anunciado que existieron llamadas procedentes de la Agencia Nacional del Crimen británica para la federación escocesa, y hasta se dice que algunas de estas comunicaciones fue previa el partido. Por su parte, el seleccionador nigeriano, Stephen Keshi, aclaró tras el pitido final que “no somos apostantes. Es la primera vez en mi carrera que escucho algo de amañar partidos. Hablamos de ello porque es algo ridículo, no sé de dónde puede venir. Somos jugadores de fútbol”.

Vía: La Voz de Galicia
Imagen: Telegraph