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Escocia se caracteriza por ser un país que protege su flora y fauna, en el que hay grandes políticas estatales que se comprometen al cuidado de las mismas, ofreciéndole a sus visitantes lugares en los que pueden acercarse a tener un contacto certero con la naturaleza.

Entre los días 12 y 13 de mayo de 2012 se llevó a cabo la conmemoración anual del “Día Mundial de las Aves Migratorias” (WMBD) en la que se buscó hacer hincapié en aquellas temáticas urgentes para fomentar el cuidado de las especies, que en muchos casos, están en extinción.

Además, a una de las conclusiones a las que se llegó en el evento fue que si cada país se responsabilizará y comprometiera desde sus principales sitios turísticos a realizar la observación de aves, esto provocaría un crecimiento en lo que se considera como “ecoturismo” y en la economía verde.

Respecto a esta manera de hacer turismo, varias regiones del mundo han comenzado a interesarse, lo cual les propicia un doble beneficio: primero una ganancia económica al explotar otro sector para los turistas, y segundo, un cuidado intensivo hacia las aves. Hay que tener en cuenta que esta modalidad ha causado grandes aumentos de visitantes que cada vez pagan más por observar las aves.

En Escocia, durante el 2011 los turistas gastaron entre 5 y 8 millones de euros para admirar el vuelo de las águilas de cola blanca que se encuentran en la Isla de Mull, según afirmó la “Real Sociedad para la Protección de las Aves” (RSPB).

Vía: Ecoticias
Imagen: Fondos Ya