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Ya hemos manifestado en más de una ocasión que el whisky es uno de los principales atractivos turísticos con los que podemos llegar a encontrarnos en Escocia, tanto por la variedad y calidad de los que allí se exhiben como por lo simbólico relacionado a la historia de esta nación, pero ahora queremos enseñarte un poco más en relación a cómo es la geografía de esta clásica bebida a nivel nacional.

Lo primero que se debe tener en cuenta es que podrás tomar whisky en cualquier parte de Escocia, y que de hecho las destilerías tienen sedes en prácticamente cada uno de sus rincones. Sin embargo, si viajas especialmente para disfrutar de esta bebida, te recomendamos que visites en particular dos sitios: las islas Hébridas y las Highlands.

Lo que sucede es que, casi como una paradoja del destino, aunque esas son las tierras menos aconsejables para vivir y cultivar por las durezas de los suelos y el clima inhóspito, se trata de sitios ideales para el desarrollo de los mejores whiskys escoceses, que son más potentes aquí que en cualquier otra parte de Escocia.

Incluso, para ser más específicos, podemos decir que el mejor recorrido que puedes hacer dentro del territorio escocés en relación al whisky tiene que ver con el triángulo que se forma entre los ríos Findhorn, Livet y Deverton. Para que te des una idea, en apenas 40 kilómetros cuadrados, existe un total de 60 destilerías, muchas de las cuales se pueden visitar en su interior, e incluso aprovechar para degustar algunas variedades locales.

Vía: Traveler
Imagen: Barman in Red